La tenosinovitis de De Quervain suele producir dolor en el lado de la muñeca donde nace el pulgar. Puede molestar al agarrar, girar una llave, abrir un bote, usar el móvil o levantar a un bebé, y en algunos casos llega a limitar bastante las actividades cotidianas.
Aunque muchas veces se relaciona con un aumento o un cambio en el uso de la mano, no siempre existe una única causa. Adaptar temporalmente las actividades, utilizar una férula cuando está indicada y recuperar progresivamente el movimiento y la fuerza puede ayudar. La elección de cada medida depende de la situación de la persona y de la intensidad de los síntomas.

¿Qué es la tenosinovitis de De Quervain?
Dos tendones que mueven el pulgar —el abductor largo y el extensor corto— pasan por un pequeño túnel situado en el lado del pulgar de la muñeca, llamado primer compartimento dorsal.
En la tenosinovitis de De Quervain, la vaina o el túnel por el que pasan estos tendones puede engrosarse y dificultar su deslizamiento. Esto provoca dolor y, en ocasiones, sensibilidad o hinchazón en la base del pulgar.
Síntomas habituales
Los síntomas más frecuentes son:
- Dolor en el lado del pulgar de la muñeca, que puede extenderse hacia el antebrazo.
- Molestia al agarrar, pellizcar, escurrir, girar objetos o mover repetidamente el pulgar.
- Dolor al levantar peso con la muñeca inclinada, por ejemplo al coger a un bebé.
- Sensibilidad al presionar la zona y, algunas veces, hinchazón.
- Dificultad para realizar tareas habituales con esa mano.
Estos síntomas también pueden aparecer en otros problemas de la mano o la muñeca. Por eso, una maniobra dolorosa realizada en casa no basta para confirmar el diagnóstico.
¿Por qué puede aparecer?
No siempre es posible identificar una causa concreta. Puede comenzar después de aumentar actividades que exigen agarrar, torcer o mover repetidamente el pulgar y la muñeca. También es más frecuente durante el embarazo y el posparto.
Esto no significa que el uso del móvil, el trabajo manual o coger a un bebé sean perjudiciales por sí mismos. Lo relevante suele ser la combinación entre la cantidad de carga, la forma de realizarla y la capacidad que tiene la zona para tolerarla en ese momento.
Recomendaciones para casa
1. Reduce temporalmente lo que más irrita la zona
No es necesario dejar de utilizar completamente la mano. Conviene identificar las tareas que aumentan claramente el dolor y reducir durante un tiempo su intensidad, duración o frecuencia.
Puede ayudarte:
- Repartir el peso entre las dos manos.
- Evitar sostener objetos pesados únicamente con el pulgar separado.
- Mantener la muñeca en una posición relativamente neutra al agarrar o levantar.
- Alternar tareas y hacer pausas si una actividad es repetitiva.
- Utilizar más los otros dedos o la otra mano para escribir en el móvil cuando sea posible.
- Para levantar a un bebé, acercarlo al cuerpo y utilizar los antebrazos y ambas manos en lugar de cargar todo el peso sobre los pulgares.
El objetivo es disminuir la irritación sin generar miedo al movimiento ni mantener un reposo absoluto durante semanas.
2. ¿Puede ayudar el frío?
El frío puede proporcionar alivio temporal a algunas personas, pero no es imprescindible ni corrige por sí solo la causa del problema.
Si notas que te ayuda, puedes aplicar una bolsa fría envuelta en una tela durante unos 10–15 minutos. No la coloques directamente sobre la piel y suspende la aplicación si produce dolor, quemazón, cambios llamativos de color o una reacción cutánea. Si tienes alteraciones de sensibilidad o problemas circulatorios, consulta antes de utilizarlo.
3. ¿Qué férula es la adecuada?
Cuando está indicada, se utiliza una férula tipo thumb spica: debe estabilizar la muñeca y la base del pulgar, no solamente la muñeca. Una muñequera genérica que deja el pulgar completamente libre puede no descargar suficientemente la zona.
La férula debe resultar cómoda y no provocar hormigueo, pérdida de sensibilidad, cambios de color ni lesiones en la piel. Si aparece alguno de estos problemas, hay que retirarla y revisar el ajuste.
No existe una pauta única válida para todo el mundo. Algunas personas la utilizan durante las actividades que provocan dolor o para dormir; en otros casos puede indicarse un periodo breve de uso más continuado. La decisión depende de los síntomas y, especialmente, de si la férula forma parte de otro tratamiento indicado por el médico.
La férula no tiene por qué utilizarse de forma continua durante varias semanas en todas las personas. Cuando se realiza una infiltración de corticoide, algunos estudios han empleado una férula que inmoviliza la muñeca y el pulgar durante tres o cuatro semanas. Añadirla podría proporcionar una pequeña mejoría funcional, aunque la relevancia clínica de este beneficio no está clara. La conveniencia de utilizarla, el número de horas al día y la duración deben adaptarse a cada caso junto con el profesional sanitario.
4. Movimiento y ejercicio progresivo
Mantener movimientos suaves del pulgar y la muñeca dentro de un rango tolerable puede ayudar a evitar una rigidez innecesaria. A medida que disminuye la irritabilidad, se pueden introducir ejercicios progresivos para recuperar la movilidad, la fuerza y la tolerancia a las actividades habituales.
Los ejercicios no deberían provocar un aumento marcado del dolor ni dejar la zona claramente peor durante las horas siguientes o al día siguiente. Forzar el pulgar hacia la palma o repetir maniobras que reproducen intensamente el dolor no suele ser un buen punto de partida.
La selección y la carga de los ejercicios deben adaptarse a cada persona. En fisioterapia podemos valorar qué movimientos están limitados, qué tareas mantienen los síntomas y cómo progresar hasta recuperar la función.
¿Qué tratamientos pueden utilizarse?
El tratamiento puede combinar educación, adaptación temporal de la carga, férula, ejercicio progresivo y otras intervenciones según las características del caso. La terapia manual puede utilizarse como complemento cuando ayuda a reducir síntomas o facilita el movimiento.
Cuando el dolor es intenso, persiste o limita mucho las actividades, el médico puede valorar una infiltración de corticoide. La evidencia actual sitúa la infiltración, acompañada en determinados casos de una inmovilización corta con férula de muñeca y pulgar, entre las opciones conservadoras con mejores resultados estudiados. Esto no significa que todas las personas necesiten una infiltración.
La cirugía suele reservarse para casos que no mejoran suficientemente después de un tratamiento conservador adecuado y una valoración médica.
Preguntas frecuentes
¿Necesito una férula para la tenosinovitis de De Quervain?
No siempre. Puede ser útil para reducir temporalmente la carga sobre la zona, pero debe elegirse el modelo y la pauta de uso según los síntomas y el tratamiento previsto.
¿Sirve una muñequera normal?
La férula utilizada habitualmente incluye la muñeca y la base del pulgar. Una muñequera que deja el pulgar libre puede no cumplir el mismo objetivo.
¿Cuánto tiempo debo utilizar la férula?
No existe una duración universal. El uso puede limitarse a determinadas actividades o formar parte de un periodo corto de inmovilización más continuada. Conviene revisarlo si causa rigidez, molestias en la piel, hormigueo o no produce ninguna mejoría.
¿Debo dejar de mover completamente la mano?
Por lo general, no. Se busca reducir o adaptar las tareas que más irritan la zona mientras se mantienen movimientos tolerables y se recupera progresivamente la capacidad de carga.
¿Puedo hacer ejercicios si me duele?
Depende de la intensidad y del comportamiento del dolor. Un movimiento suave puede ser tolerable, pero no conviene insistir en ejercicios que reproducen intensamente los síntomas o dejan la zona claramente peor después.
Isaac Cardona Rodríguez y Mariangela Lama
Fisioterapeutas de Optimafisio
¿Cuándo puedes pedirnos cita?
Si el dolor de muñeca y pulgar persiste o limita las actividades cotidianas, valoramos el movimiento, la fuerza y las tareas que provocan los síntomas para orientar el tratamiento.
